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“Si tú cuidas el barco, el barco te cuida a ti”, dicen los marinos. Mantener la casa de madera protegida de las inclemencias del exterior es la clave de un confort que afecta a todos los aspectos de nuestra vida: térmico, saludable, acústico, y, muy importante, económico. ¿Conoces las ventajas de las fachadas y cubiertas ventiladas?

Fachadas y cubiertas ventiladas

En este aspecto es decisivo el papel que juega el envoltorio global de nuestra casa de madera, ya sea de construcción tradicional, de madera o mixta. No es sólo una declaración visual, sino también un factor de influencia en la protección de su estructura, su eficiencia energética y la salud de los ocupantes. Una envolvente cuidadosamente diseñada y aislada contribuye a la buena apariencia de una vivienda, pero sobre todo determina su rendimiento y hace que funcione de una manera más eficaz.

¿Qué es una fachada ventilada?

Este avanzado sistema de protección, que debe tener cualquier construcción moderna, según el Codigo Técnico de la Edificación, consiste en una cámara de aire en movimiento entre el revestimiento exterior y el aislamiento de la hoja interior, con el objetivo de eliminar el indeseable puente térmico y los problemas de condensación en paredes y cubierta.

¿Cómo funciona?

En esta cámara, debido al calentamiento del espacio intermedio con respecto al aire ambiente, se produce el llamado y conocido ‘efecto chimenea’, que genera una ventilación continua natural y como resultado una evacuación del vapor que procede del interior y el exterior, manteniendo el aislamiento seco. Si en verano el Sol que incide en la fachada calienta la cámara, el aire en ella circulará hacia arriba dejando lugar al aire fresco. En invierno, en cambio como no se produce este efecto, el calor permanece en la cámara, que se convierte en un aislante en sí misma tanto térmico como de humedad.

¿Por qué las casas de estructura de madera son las mejor ventiladas?

Porque las fachadas ventiladas forman parte de su propio sistema. El tipo de construcción con entramado ligero de madera ya implica un aislamiento específico, una piel que protege sus muros del frío-calor y la humedad.

Así entre la pared de nuestro confortable salón y el muro exterior expuesto a la temperatura de un día de nieve o a una abrasadora sobremesa de agosto hay una muralla que nos protege. ¿En qué consiste esta piel de varias capas?:

  • Los montantes de madera que constituyen el entramado del muro llevan entre sí un aislamiento de lana de roca (rockwool).
  • Posteriormente se cierra por el lado exterior con tablero OSB de fibras de madera orientadas. El cierre interior dispone de otra barrera de vapor sobre la cual se colocan los paneles de fibrocemento, yeso o también madera, según gustos.
  • Sobre este tablero se coloca la membrana de envoltura, una lámina impermeable, transpirable, duradera y holística, cuya función es evitar la filtración de aire y la humedad, (Tyvek, Typar…). Está diseñada para cumplir con los requisitos de sostenibilidad en la construcción
  • Posteriormente sobre esta lámina se fija una ‘red’ vertical de rastreles de madera.
  • Sobre estos rastreles va el revestimiento final del perímetro, que puede ser, de CanExel, ladrillo, monocapa, piedra… y que no llega a tocar la lamina aislante creando así una cámara de aire.

En cuanto a las cubiertas ventiladas, el sistema es exactamente el mismo, ya sea de teja cerámica, pizarra o teja canadiense, con la ventaja de que esta última, característica de las casas de madera de entramado ligero, contribuye a un mayor rendimiento de la propia estructura.

Dado que una casa bien aislada es más fácil de calentar y enfriar, el resultado es que si es de madera, el confort interior se convierte en la menor de las preocupaciones de su propietario.